En un torneo anunciado con USD 60.000.000 garantizados, cada mano parece tener el peso de una decisión empresarial. Pero pocas imágenes lo explican mejor que lo ocurrido con Daniel Negreanu en el Día 1a del $25.000 Super Main Event de WSOP Paradise: el canadiense entró, salió y volvió a entrar hasta seis veces, acumulando USD 150.000 en inscripciones en la misma jornada antes de conseguir embolsar fichas.
Lo llamativo no fue solo la cifra. Fue lo que esa cifra simboliza en el póker moderno: la normalización del “disparo múltiple” (múltiples buy-ins) en los torneos más grandes del calendario.
Qué pasó: de la eliminación rápida al sexto intento
El Día 1a del evento —primer vuelo de salida— reunió 869 entradas y dejó 295 sobrevivientes. En ese contexto, Negreanu protagonizó una secuencia poco habitual incluso para un high roller: algunas de sus balas duraron muy poco (una, apenas diez minutos) y una de las manos más comentadas llegó cuando empujó con un stack corto y se encontró con los ases de Bryce Yockey.
Aun así, el desenlace fue el que mantiene vivo el incentivo: después de seis intentos, cerró el día con 1.105.000 puntos y un asiento asegurado para continuar.
Por qué el formato lo permite
El Super Main Event está planteado como un torneo multi-flight: tras dos vuelos iniciales (Día 1a y Día 1b), los campos se combinan en el Día 2a, momento en el que la presión se vuelve más “de torneo grande” y menos “de fase de registro”.
En este tipo de estructuras, el re-entry (volver a pagar y empezar de cero) no es un detalle técnico: es parte central del diseño. Y no debe confundirse con un “rebuy” clásico (recomprar fichas dentro de la misma entrada). En la lógica WSOP, hay eventos freezeout (una sola vida) y eventos con re-entry durante el periodo de inscripción, formatos que conviven desde hace años en el circuito.
El contexto: un festival que empuja al límite la escala
WSOP Paradise 2025 se celebra del 4 al 18 de diciembre en Atlantis Paradise Island. El propio resort y la organización destacan el $60M garantizado como el gran imán del festival.
Además, WSOP reforzó la narrativa de “vale la pena estar ahí” con campañas y promociones alrededor del evento, como el “Paradise Parlay”, que ofrece premios extra por cobrar, llegar a mesa final o ganar el torneo (si se cumplen criterios de elegibilidad).

La discusión que reaparece cada vez que alguien “dispara” seis veces
El episodio de Negreanu reactivó un debate viejo con palabras nuevas: ¿cuánto de “mérito deportivo” hay en un torneo donde el dinero puede comprar más oportunidades de sobrevivir al azar inicial?
La propia cobertura lo retrató con ironía al mencionar a Norman Chad —conocido por criticar los rebuys ilimitados— justo al contar la historia de las seis balas. No es una anécdota menor: es el recordatorio de que, aunque el reglamento lo permita, el tema sigue siendo incómodo para una parte del público.
Al mismo tiempo, también existe el argumento contrario: en un torneo con garantía gigantesca, el re-entry ayuda a sostener el tamaño del field y, por extensión, la viabilidad de esos premios. La escena de Negreanu pagando una y otra vez funciona como símbolo perfecto de esa tensión.
Lo que realmente está en juego
Más allá del resultado puntual, la historia deja una pregunta de fondo: cuando el “Main Event” de un festival se vuelve una máquina de múltiples intentos, ¿estamos viendo una evolución natural del mercado… o una distancia cada vez mayor entre quienes pueden permitirse la varianza y quienes no?
Daniel Negreanu no inventó el formato. Pero, en el Día 1a del Super Main Event, lo convirtió en titular.
