La carrera de Thomas “Tom” Goldstein, uno de los abogados más reconocidos ante la Corte Suprema de Estados Unidos, cerró uno de sus capítulos más difíciles. Un tribunal federal de Maryland lo condenó a seis años de prisión por delitos fiscales y financieros relacionados con ingresos, deudas y operaciones surgidas durante su actividad como jugador de poker de altas apuestas.
La sentencia fue dictada el viernes 24 de julio de 2026 por la jueza federal Lydia Kay Griggsby, quien también ordenó cinco años de libertad supervisada después de que Goldstein complete su periodo en prisión. Además, deberá pagar US$3.103.427 en restitución, mientras que el valor definitivo del decomiso de bienes todavía deberá determinarse. El tribunal revocó la libertad bajo fianza del abogado y ordenó que fuera detenido inmediatamente después de la audiencia. Goldstein, de 56 años, abandonó la sala bajo custodia federal.
Condenado por 12 de los 16 cargos
Un jurado federal había declarado culpable a Goldstein en febrero de 2026, después de un juicio de seis semanas celebrado en Greenbelt, Maryland. El abogado fue condenado por 12 de los 16 cargos que enfrentaba: un cargo de evasión fiscal, cuatro por ayudar en la preparación de declaraciones de impuestos falsas, cuatro por incumplir deliberadamente el pago oportuno de impuestos y tres por realizar declaraciones falsas en solicitudes hipotecarias. Ocho de las condenas corresponden a delitos graves.
La Fiscalía había solicitado una pena superior a ocho años de prisión. La defensa, en cambio, pidió una condena sin encarcelamiento, argumentando que esto le permitiría pagar sus deudas, tratar sus problemas relacionados con el juego y continuar contribuyendo a la sociedad. Finalmente, la jueza Griggsby estableció una pena de seis años y rechazó que Goldstein permaneciera en libertad mientras tramita su apelación. El abogado ha anunciado que buscará impugnar la condena ante la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito.
El poker fue el origen financiero, no el delito
La condena no se produjo por la participación de Goldstein en partidas de poker. Jugar no constituía el delito investigado. El caso se centró en la manera en que administró, ocultó y declaró parte de los ingresos y las obligaciones financieras vinculadas con esas partidas. Según las pruebas presentadas durante el juicio, entre 2016 y 2023 el abogado participó regularmente en juegos privados con cantidades que alcanzaban decenas de millones de dólares. Paralelamente, era el único propietario de Goldstein & Russell, una firma especializada en litigios de apelación y casos ante la Corte Suprema.
Las autoridades sostuvieron que ocultó al gobierno millones de dólares en ganancias y pérdidas de poker, utilizó cuentas bancarias extranjeras para manejar parte del dinero y modificó los registros contables de su firma para cubrir operaciones personales. Los fiscales también afirmaron que Goldstein desvió recursos de su bufete para pagar deudas de juego y presentó algunos de esos pagos como gastos comerciales. Además, habría ocultado información financiera a contadores, empleados, agentes del Servicio de Impuestos Internos y entidades prestamistas.
Más de US$25 millones en ingresos ocultos
En los documentos presentados antes de la sentencia, los fiscales afirmaron que Goldstein ocultó más de US$25 millones en ingresos entre 2016 y 2023, generando más de US$9,5 millones en impuestos no pagados. La restitución finalmente ordenada por el tribunal fue inferior a esa cifra y quedó establecida en US$3.103.427. Esta cantidad corresponde a la obligación determinada para efectos de la sentencia, mientras que las cifras más elevadas formaron parte de los cálculos y argumentos presentados por la Fiscalía.
La acusación sostuvo que el abogado utilizó cuentas en el extranjero, redujo artificialmente los ingresos reportados por su firma y omitió datos importantes en sus declaraciones fiscales. Para los fiscales, estas acciones no fueron simples errores contables, sino decisiones deliberadas destinadas a sostener un costoso estilo de vida y mantener activa su participación en partidas privadas de poker.
