La expansión del iGaming en Estados Unidos sumó un nuevo capítulo, esta vez con demanda incluida. El Oxford Casino Hotel (junto a sus empresas vinculadas y su matriz Churchill Downs Incorporated) presentó una acción en la U.S. District Court for the District of Maine contra Milton F. Champion, en su rol de director ejecutivo del Maine Gambling Control Unit. El objetivo: frenar la entrada en vigor y la implementación de la ley LD 1164, que habilita el casino online en el estado bajo un modelo exclusivo para las naciones indígenas reconocidas localmente.
¿Qué está en juego?
El corazón del conflicto es LD 1164, titulada “An Act to Create Economic Opportunity for the Wabanaki Nations Through Internet Gaming”. La norma fue adoptada el 11 de enero de 2026, luego de que la gobernadora Janet Mills permitiera que se convirtiera en ley sin su firma.
Según la demanda, la ley establece que para recibir una licencia de internet gaming el solicitante debe ser una “nación, tribu o banda indígena reconocida federalmente en el estado”, y que cualquier transferencia/cesión queda atada a una entidad “totalmente” propiedad de esa tribu. En la práctica, el esquema deja el mercado de casino online reservado para cuatro pueblos reconocidos dentro del estado, agrupados como Wabanaki Nations.
¿Qué incluye el iGaming?: casino estilo “mesa” y también poker
La propia demanda describe el alcance del iGaming autorizado: juegos “estilo casino” ofrecidos por una app o plataforma digital, incluyendo clásicos de mesa. En su exposición, el documento menciona desde blackjack y ruleta hasta Texas hold’em, dejando claro que el marco legal abre la puerta a formatos donde el poker puede estar incluido dentro de “juegos de mesa” online.
Los argumentos del casino: “monopolio” y supuestos daños económicos
El núcleo jurídico del reclamo es que el modelo sería un “monopolio basado en raza” y violaría cláusulas de igual protección (a nivel federal y estatal), además de otros cuestionamientos constitucionales que el escrito desarrolla.
En lo económico, los demandantes apoyan su postura en estimaciones que proyectan impactos negativos sobre el empleo y los ingresos si el casino online avanza bajo el esquema actual. La demanda cita, entre otros puntos, proyecciones de aprox. 378 empleos perdidos, US$22 millones en pérdida de ingreso laboral y US$60 millones en “valor agregado” menos para la economía. También subraya que el Oxford Casino Hotel emplea 364 personas.
Además, medios que siguieron el caso señalan que el escrito menciona la contribución tributaria del casino y que la disputa se da en un estado donde existen solo dos casinos comerciales habilitados: el de Oxford y el Hollywood Casino, este último vinculado a Penn Entertainment.
La otra cara
Del lado tribal, la respuesta pública que recogen medios locales y especializados va en sentido contrario: sostienen que estas leyes buscan abrir un camino económico para pueblos que históricamente estuvieron fuera del negocio, y que el modelo también funciona como contrapeso frente al dominio del juego presencial por parte de los dos casinos comerciales.
