FULL HOUSE Act: la ley que protege a los jugadores de poker en EE. UU.

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A pocos días de que empezara a regir el recorte a la deducibilidad de pérdidas en apuestas, el Congreso volvió a poner el tema sobre la mesa con un proyecto de ley bautizado con nombre de mano grande: la Facilitating Useful Loss Limitations to Help Our Unique Service Economy (FULL HOUSE) Act. La iniciativa, identificada como H.R. 6985, busca revertir un cambio incluido en el paquete conocido como “Big Beautiful Bill”, que redujo la deducción de pérdidas del 100% al 90% y abrió la puerta a lo que la industria llama el “impuesto fantasma” (“phantom tax”): tributar sobre dinero que, en realidad, no se terminó ganando.

¿Qué propone la FULL HOUSE Act y quién la impulsa?

El texto difundido por la oficina de Miller plantea una modificación directa al Código Tributario (sección 165(d)) para reinstalar la regla tradicional: las pérdidas por apuestas solo pueden descontarse hasta el límite de las ganancias, y, clave para el sector, define que esas “pérdidas” incluyen otras deducciones asociadas a la actividad de apostar. La norma aplicaría para años fiscales que comiencen después del 31 de diciembre de 2025.

Desde la bancada promotora, Steven Horsford y Max Miller presentaron el proyecto como una cuestión de “equidad” en el sistema: evitar que el fisco grave “dinero que no se llevó a casa” y proteger el ecosistema económico ligado al juego, especialmente en estados como Nevada, donde turismo y entretenimiento son parte del motor regional.

FULL HOUSE Act: la ley que protege a los jugadores de poker en EE. UU.

Por qué el poker está en el centro del impacto

Aunque la discusión se suele enmarcar como “apuestas” en general, el poker tiene un ángulo particularmente sensible: el modo en que se reportan premios y se documenta la actividad en torneos.

De acuerdo con las instrucciones del IRS para formularios W-2G, en torneos de poker los organizadores deben emitir el reporte cuando el premio neto supera el umbral aplicable (premio menos el buy-in). Además, si el ganador no entrega un número de identificación fiscal (TIN), puede aplicarse backup withholding a una tasa del 24% sobre el monto correspondiente.

En una guía previa del propio IRS sobre torneos, la agencia precisó que los patrocinadores deben reportar winnings de más de USD 5.000 (generalmente vía Form W-2G) y que el jugador está obligado a reportar sus ganancias en la declaración, reciba o no el formulario.

Esa mecánica es precisamente lo que vuelve más “visible” el riesgo del impuesto fantasma en la comunidad: puedes terminar con un año de resultados reales muy distintos a los números brutos que aparecen en reportes y documentación fiscal.

Del FAIR BET Act a la nueva jugada

La FULL HOUSE Act no llega en el vacío. En los últimos meses se intentó empujar una solución rápida con la FAIR BET Act, promovida por la congresista Dina Titus (D-NV), pero el esfuerzo se estancó en el proceso legislativo.

Medios especializados señalan que el tema escaló al punto de tocar a figuras históricas del juego: se citó el caso de Erik Seidel como uno de los nombres que llegó a advertir que el nuevo esquema podía alterar sus planes de actividad competitiva.

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