Kristen Foxen tenía una deuda pendiente con la World Series of Poker. Desde su deep-run en el Main Event de la edición pasada, se quedó con la espina clavada debido a una mala decisión en un momento crucial. Ahora, este triunfo silencia cualquier duda posible acerca de su talento. Saldó su deuda y de paso ganó su 6° brazalete.
Cinco brazaletes WSOP, millones de dólares ganados en torneos de élite y una reputación sólida que se construyo mano a mano enfrentando a los mejores del mundo. Y aún así Kristen Foxen cargaba con una pregunta difícil de responder: ¿Tengo lo necesario para triunfar en un torneo realmente duro? En algún momento había admitido que quería un brazalete del que pudiera sentirse realmente orgullosa. Y la respuesta la encontró en el Evento #19: $25,000 High Roller No-Limit Hold´em de esta edición 2026.
El evento registró un total de 345 entradas y generó un colosal pozo de premios por US$5,804,500, mismo que se terminó repartiendo entre los mejores 52 competidores. Los mejores entre los mejores. El cobro mínimo fue por US$50,857 y como era de esperarse, la mesa final entregó premios espectaculares. El field fue realmente duro, incluyendo a muchos de los mejores del mundo en la pelea por el título: entre los que alcanzaron a colarse a cobros se encontraron Justin Saliba (Estados Unidos), 33° – US$50,847 y 2 brazaletes WSOP, Stephen Chidwick (Reino Unido), 28° – US$53,115 y 2 brazaletes, Nick Shulman (Estados Unidos), 18° – US$64,442 y 7 brazaletes y Brian Rast (Estados Unidos), con otros siete brazaletes en su haber.
Una final llena de dificultades: Un brazalete con valor especial del cual sentirse orgullosa
El último día arrancó con Galen Hall como el hombre a vencer. Y con razón: el norteamericano había llegado a la recta final cargando con casi un tercio de todas las fichas en juego, producto de una jornada del Día 3 donde eliminó a siete jugadores casi sin despeinarse. Hall no venía a sobrevivir. Venía a ganar.
Foxen lo entendió desde el primer momento y jugó en consecuencia. Paciente, calculadora, esperando su turno sin precipitarse. Mientras Hall seguía sumando fichas y eliminaba a Zdenek Zizka (República Checa) en el sexto lugar con un color en el turn, la canadiense observaba, medía y aguardaba.
Su momento llegó con la eliminación del español Ignacio Morón en el quinto puesto. Morón fue al centro con A-T desde la ciega pequeña buscando duplicar, pero el par de ochos de mano de Foxen ganaron el flip y de repente el panorama cambió: ella comenzaba a acortar distancia contra Hall.
Lo que siguió fue una sucesión de golpes y contragolpes. Joey Weissman (Estados Unidos) cayó ante Biao Ding (China), que en esta aventura aseguraba el primer lugar en la lista histórica de cobros en vivo de su país, dejando la mesa en solo tres jugadores. Ding amenazaba con ser uno de los contendientes en el heads-up, pero Hall no lo permitió: una escalera en el river dejó al chino como el stack más corto de la mesa.
Fue entonces cuando Foxen mostró otra de sus armas: un gran bluff en el momento preciso. Un zarpazo sobre Ding que le quitó buenas sus fichas y la mantuvo segura en la segunda posición, hasta que llegó la mano que lo cambió todo. Con un 4-bet de all-in sosteniendo A-K frente a la agresión de Hall, lo obligó a foldear y tomó el liderato de fichas por primera vez en el día.
Ding no tardó en despedirse: fue al centro con K-7, Foxen lo igualó con A-8, conectó proyecto de color en el flop y lo completó en el river. Tres jugadores ya se habían convertido en solamente dos.

Mano a mano contra Hall
El mano a mano que siguió fue un partido de ajedrez disputado al máximo nivel. Hall respondió de inmediato: un flush de ases en el river sobre el dos par de Foxen le devolvió el control y en algún punto llegó a tener más del doble de las fichas. Parecía que la historia estaba escrita. Pero Foxen no es de las que se conforman con leer un guión.
Poco a poco, con una mezcla de agresión oportuna y lecturas quirúrgicas, fue recuperando terreno. Un check-raise con dos pares en el flop, otra apuesta en el turn, y Hall tuvo que foldear. Hubo momentos en los que la balanza se inclinó de nuevo hacia el estadounidense —le pilló un bluff a Foxen, ganó un bote grande con trío— pero ella nunca perdió el rumbo. Nunca se desmoronó.
El golpe de gracia llegó con el bote más grande de todo el torneo y una de esas manos que el póker guarda para sus noches más especiales: cooler de escalera contra escalera. Hall construyó una escalera a la jota. Foxen construyó una escalera por arriba, a la reina. Todas las fichas entraron al centro del paño en el river y cuando Foxen mostró su mano, de golpe tenía una ventaja de más de dos a uno.
Minutos después, todo terminó como debe terminar la historia de una campeona: Foxen completó desde el botón, Hall movió todo al centro, y el call llegó antes de que el dealer terminara de mirarlo. A♥ A♦ contra A♣ 4♦. La mano estaba muerta antes del turn y el brazalete ya era suyo, junto al mayor cobro en su carrera como jugadora profesional: US$1,773,083 directamente a su bolsillo.
Evento #19: $25,000 High Roller No-Limit Hold´em
Tabla de cobros mesa final
1° Kristen Foxen (Estados Unidos) – US$1,773,083
2° Galen Hall (Estados Unidos) – US$1,182,050
3° Biao Ding (China) – US$819,504
4° Joey Weissman (Estados Unidos) – US$577,326
5° Ignacio Moron (España) – US$413,389
6° Zdenek Zizka (República Checa) – US$300,942
7° Ihar Soika (Bielorrusia) – US$222,798
8° Guiseppe Calio (Argentina) – US$167,792
