Main Event WSOP 2026: Gaspar Fernández manda en la sala y Farid Jattin sostiene la ilusión latina

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El Evento Principal cerró su registro con 9.208 entradas y un pozo de US$85,6 millones. Un argentino terminó el Día 2 como líder de todo el torneo y un colombiano se coló entre los grandes stacks, justo cuando la región despidió a su único campeón mundial.

Lo que en la entrega anterior era apenas una promesa cuatro vuelos iniciales repletos y una Armada Latina soñando con el brazalete ya es un torneo de verdad. Tras completarse los Días 2ABC y 2D en el Horseshoe y el Paris Las Vegas, cerrarse el registro tardío y fusionarse por primera vez todo el campo, el Main Event de la WSOP 2026 entró en su fase decisiva con una noticia que entusiasma a este lado del continente: un latinoamericano quedó al frente de los más de nueve mil jugadores que pagaron los 10.000 dólares de entrada.

El field cerró en 9.208 entradas y un pozo de US$85,6 millones

El registro se cerró oficialmente el martes 7 de julio y dejó los números definitivos sobre la mesa. El Evento #82 reunió 9.208 entradas, la cuarta cifra más grande en los 57 años de historia del Main Event, por debajo de las 9.735 del año pasado y todavía lejos del récord de 10.112 inscripciones de 2024. El pozo de premios quedó fijado en US$85.634.400, que repartirán los primeros 1.382 clasificados.

Main Event WSOP 2026: Gaspar Fernández manda en la sala y Farid Jattin sostiene la ilusión latina

En la cima, el botín es de otra dimensión. El campeón se llevará US$10 millones junto al brazalete; el subcampeón, US$6 millones; y el tercer puesto, US$3,75 millones. Los nueve finalistas tienen asegurado al menos US$1 millón, mientras que el pago mínimo, para el puesto 1.382, es de US$15.000. En el medio, la estructura reparte fortunas escalonadas: US$750.000 para los puestos 10 y 11, US$510.000 para el 12 y 13, y al menos US$105.000 para los 80 mejores.

Gaspar Fernández, el argentino que lidera a toda la sala

Es la imagen que ningún aficionado de la región esperaba tan pronto. Cuando cayó la última carta del Día 2ABC, solo 1.260 jugadores embolsaron fichas, y por encima de todos quedó el argentino Gaspar Fernández, con un stack de 754.000 —una montaña de fichas que lo instaló como líder virtual de todo el torneo al iniciarse el Día 3. El estadounidense Mason Vieth lo escoltó de cerca con 730.000.

Fernández no es un nombre improvisado. El argentino acumula varias victorias de alto perfil en Uruguay y en su propia Argentina, con algo más de un millón de dólares en premios en vivo según The Hendon Mob. Ahora, esa trayectoria de circuito sudamericano se traduce en la oportunidad más grande de su carrera: pelear por el trofeo más codiciado del poker con la ventaja de arrancar la jornada clave con más fichas que ninguno.

Farid Jattin pone a Colombia entre los grandes stacks

El segundo gran protagonista latino llegó un día después, en el masivo Día 2D. Entre los stacks más grandes de la jornada apareció el colombiano Farid Jattin, que cerró con 630.000 fichas tras eliminar al polémico checo Martin Kabrhel en el tramo final. De los 2.034 jugadores que avanzaron del Día 2D al Día 3, su pila lo dejó cómodamente en la zona alta de la tabla.

El pedigrí de Jattin habla por sí solo. Es profesional colombiano y encabeza la lista histórica de ganancias de su país, con más de US$10,3 millones en premios a lo largo de su carrera. Le falta, eso sí, el brazalete: su acercamiento más doloroso fue un segundo puesto en un evento de US$5.000 de la propia WSOP. Un buen recorrido en este Main Event lo pondría a un paso de saldar esa cuenta pendiente.

La «Armada Brasileña» resiste en masa

Si Argentina y Colombia aportan los nombres de arriba, Brasil aporta el volumen. Tras el Día 2ABC, el país todavía formaba con 47 jugadores en competencia, encabezados por Peter Patrício, uno de los contingentes nacionales más numerosos del torneo. A ellos se sumaron los sobrevivientes del Día 1D, donde Brasil también había clasificado a más de medio centenar de jugadores.

El estandarte brasileño había sido, desde el arranque, Osmar Rockenbach. El jugador de Brasil lideró en solitario el Día 1B con 286.900 fichas, un logro que pocos latinoamericanos pueden presumir en el evento más grande del planeta. Y no es el único apellido de peso: el tetracampeón de brazaletes João Simão también superó su vuelo inicial y se sumó a la ofensiva verdeamarela.

La caída de Damián Salas

No todo fueron buenas noticias. El Día 2ABC se llevó por delante al nombre más simbólico de la región. Tres excampeones del Main Event fueron eliminados esa jornada: Joe Cada, Daniel Weinman y el argentino Damián Salas. La baja de Salas duele especialmente: sigue siendo el único latinoamericano que ha conquistado el título mundial, y su presencia mantenía viva la conversación sobre un segundo cetro continental.

Salas no cayó en soledad ilustre. En el Día 2D también se apagaron sueños de leyenda: Phil Ivey y Daniel Negreanu vieron terminar su Main Event esa misma jornada. El torneo, fiel a su naturaleza de freezeout, no perdona: una sola bala por jugador y sin recompras.

Lo que viene: la burbuja del dinero y una mesa final para agosto

La acción no da tregua. El Día 3 arrancó este miércoles 8 de julio a las 11 de la mañana, hora de Las Vegas, con 3.294 jugadores fusionados por primera vez y otros cinco niveles de 120 minutos por delante. Todas las miradas latinas apuntan a que Fernández, Jattin y el pelotón brasileño crucen indemnes hacia la zona premiada.

¿Cuándo estallará la burbuja? La hoja de estructura oficial proyecta que el dinero se alcanzará recién a comienzos del Día 4, en torno al nivel 17, tal como ocurrió en los últimos tres años. A partir de ahí, el torneo se acelerará hasta definir la mesa final el 13 de julio. Los nueve finalistas quedarán determinados ese día, pero recién volverán a jugar 20 días después, en la gran final que ESPN transmitirá en vivo del 3 al 5 de agosto, en un guiño moderno al viejo formato del «November Nine».

De fondo, además, se juega otra historia: el campeón defensor, Michael Mizrachi, sigue con vida e intenta convertirse en el primer bicampeón consecutivo del Main Event desde Johnny Chan en 1987 y 1988. Pero, por primera vez en mucho tiempo, la ilusión más fuerte no lleva bandera estadounidense: la lleva un argentino sentado detrás de la pila más alta de la sala. El sueño de un segundo campeón latinoamericano sigue, más que nunca, encendido.

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