Solemos escuchar como tips de poker que guardar el teléfono mientras se desarrolla una sesión en los paños es fundamental para para jugar con mayor enfoque. El problema es que en realidad, este no es el verdadero enemigo, pues hay otros hábitos que cuestan mucho más dinero al jugador promedio
Todos hemos escuchado de alguna u otra forma el tip de poker: «Guarda el teléfono mientras juegas tu sesión en la mesa». Es uno de esos temas que se mencionan de forma típica en grupos y entre jugadores y un punto que realmente nadie pone a discusión: si estás viendo tu serie favorita mientas tanto o mandando mensajes a tus amigos sobre el plan de la siguiente semana, resulta evidente pensar que se te escapa información valiosa sobre lo que ocurre alrededor: lecturas precisas sobre los jugadores y algunas notas que podrían ahorrarte bastantes fichas o bien, hacer que las ganes.
Jason Su, autor del libro The Joy of Poker y mental coach de jugadores profesionales, coincide en que esa lógica es correcta… hasta cierto punto, aunque el problema en realidad, es que se ataca a un síntoma en concreto y no la raíz del problema. Puede ponerse como ejemplo una infección bacteriana. La fiebre es un síntoma y puede controlarse con un medicamento específico que hará que el cuerpo regule mejor su temperatura, pero no ataca el problema en si, que es la proliferación de las bacterias dentro del cuerpo.
El celular no es el problema real
Para Su, el celular funciona como una especie de muleta. La gente no lo necesita por lo que el teléfono celular es en si mismo, si no como un apoyo extra por que no sabe estar consigo misma en tranquilidad y silencio, sin ese estímulo constante. Cuando quitas ese estímulo, lo que en general queda no es un jugador más enfocado de forma automática, si no una persona incómoda, que pasa al aburrimiento rápidamente y sin las herramientas necesarias para solucionar esa incomodidad. Esto termina por afectar de la misma forma su concentración y toma de decisiones, sin haber resuelto nada en realidad.
Por eso, según Su, quien logra tolerar el aburrimiento y mantenerse presente sin depender de ninguna distracción (ni de su ausencia) tiene una ventaja real sobre el resto de la mesa, incluyendo a quienes ya «hacen lo correcto» y dejan el teléfono en el bolsillo por norma general en su día a día en los paños.
Cinco reglas de «disciplina» general que valen la pena ser cuestionadas
La misma idea (que las reglas externas son un parche, no una solución) aparece en un video reciente del propio Su, donde señala cinco prácticas que buena parte de los jugadores usa para «controlarse» y que, según él, en ocasiones específicas terminan jugando en su contra. Es por ello que vale la pena revisarlas bien y a profundidad.
1. Reglas muy rígidas de manejo de bankroll.
Frases como «si pierdo tanto, bajo de límite» o «si gano tanto, subo de nivel» suenan responsables, pero Su advierte que quien redacta esa regla en frío es una persona distinta de quien tendrá que ejecutarla ya con el dinero perdido enfrente. Además, esas reglas pueden hacer que un jugador deje pasar una oportunidad real (una mesa favorable, una racha de confianza) solo porque le faltan unos cuantos dólares para el bankroll «aprobado». Ojo, el problema no es la aplicación de una estrategia financiera bien estructurada, es hacerlo sin ningún tipo de flexibilidad.
2. El diario de gratitud.
Escribir cada día una lista de cosas por las que agradecer, dice Su, no genera gratitud genuina ni blindaje emocional para el próximo mal beat. La gratitud, explica, no se puede forzar: es consecuencia de aceptar primero el enojo, la ansiedad o la frustración, no un ejercicio que se pueda imponer por decreto.
3. La devoción obsesiva a rituales de coaching mental.
Meditaciones fijas antes de cada sesión, temporizadores que suenan cada diez minutos para «revisar si sigues presente»… Para Su, todo esto refuerza justo lo contrario de lo que promete: en vez de aprender a reconocer tus propias señales de tensión o distracción, terminas dependiendo de una alarma externa para hacerlo.
4. El «accountability buddy».
El compañero que te exige cumplir metas de volumen (horas jugadas, manos por mes) para no «quedarle mal», según Su, es otra forma de tercerizar la disciplina en lugar de construirla. El argumento: si logras la meta solo por miedo a decepcionar a alguien más, el logro nunca se siente realmente tuyo.
5. Tratar la carrera como un negocio o como atleta de alto rendimiento.
Este es quizá el más contraintuitivo de la lista: Su recuerda que la mayoría de los negocios quiebra en sus primeros cinco años y que buena parte de los atletas profesionales de élite reporta insatisfacción crónica por la presión de la perfección constante. Exigirse ese mismo estándar en el poker, dice, no mejora el rendimiento; solo garantiza más desgaste.
La ventaja real está en comprender la raíz del problema
Estas reglas, diseñadas para evitar la incomodidad de sentir lo que sentimos en la mesa, impiden realizar el trabajo profundo que realmente vale la pena realizar: aprender a manejar esas incomodidades y enfrentarlas de manera frontal y directa.
Su lo resume así: el diferenciador no es la regla que sigues, sino tu capacidad de estar presente contigo mismo cuando nadie: ni una app, ni un amigo, ni una alarma te lo está recordando.
